¿Vale la pena?
Este IERAKOR encaja sobre todo con quien quiere quitarse de encima la parte más pesada de limpiar ventanales, espejos o azulejos lisos sin subirse a una escalera y con un plus claro de seguridad. Su atractivo real está en combinar succión de 5600 Pa, doble pulverizador, mando a distancia y batería de respaldo, pero el intercambio es el habitual en esta categoría: ahorra mucho trabajo de mantenimiento, aunque no sustituye una limpieza manual a fondo cuando el cristal arrastra suciedad acumulada.
Lo compraría antes para ventanales grandes, cristales exteriores accesibles desde enchufe cercano y rutinas de limpieza frecuentes que para ventanas pequeñas o zonas con cantos complicados. Si buscas comodidad, paños de recambio y una ruta automática razonablemente completa, tiene sentido; si esperas acabado perfecto a la primera en cristales muy sucios o quieres olvidarte por completo de vigilar bordes delicados, hay opciones más claras o directamente la limpieza manual sigue siendo mejor.