¿Vale la pena?
El SWBSLL D131 encaja sobre todo en casas con ventanales, cristales altos o zonas incómodas donde lo importante no es solo limpiar, sino hacerlo con buena sujeción y con una rutina menos pesada. Su gancho real está en combinar pulverización automática, perfil fino de 7,5 cm y un paquete de seguridad bastante completo, pero el intercambio es claro: automatiza muy bien el mantenimiento y la suciedad normal, no sustituye del todo el repaso manual cuando hay esquinas, restos pegados o cristales muy castigados.
Mi veredicto rápido es favorable si quieres un robot con cable que priorice seguridad, mando y uso frecuente en cristales y azulejos, especialmente en superficies grandes donde colocarlo una vez ya compensa. Lo compraría para mantenimiento semanal o quincenal y para reducir esfuerzo en ventanas difíciles; lo dejaría pasar si esperas un acabado perfecto en esquinas o una experiencia impecable de puesta en marcha, porque aquí el valor está más en la constancia y la comodidad que en eliminar cualquier marca a la primera.